Andy Murray y Milos Raonic en la final de Wimbledon
Andy Murray y Milos Raonic en la final de Wimbledon

LONDRES/ Luego de asentarse en el trono, el suizo Roger Federer sufrió un golpe impensado, el canadiense de origen montenegrino sacudió las estanterías y la corte de su majestad, para superarlo y sellar su pasaporte a la final, mientras en el 2º turno, el escocés volvió a reafirmar su hambre de título, al eliminar al checo Berdych que una vez más sucumbió en instancias decisivas.

Increíblemente el suizo dispuso de bola de break estando 4 iguales en el 4º set, pero Federer se disolvió ante los tremendos saques al cuerpo de un Milos Raonic que consigue meterse en su primera final de Grand Slam luego de superar por 6/3, 6/7, (3-7) 4/6, 7/5 y 6/3 a Sir Roger que en el último set mermó la parte física

Raonic comenzó el partido muy serio al servicio. Apenas ofrecía resquicios por los que Roger pudiera encontrar posibilidades de lograr alguna pelota de break. El canadiense llegó a realizar saques a más de 230 kilómetros por hora. Ante tal despliegue de cañonazos y con más de un 70% de primeros servicios poco se podía hacer más que esperar un milagro. Federer también se mostraba bien con su saque, pero un pequeño despiste en el 4º juego, donde iba 30-0 arriba y tras un par de errores y una doble falta, el suizo entregaba su servicio, algo que a la postre, le iba a costar el set.

Por lo visto en este 1º parcial el partido se iba a decidir por un par de detalles. Raonic demostraba que su saque es todavía mejor que el de Cilic y le hizo saber a Roger que hoy tendría que mostrar su mejor nivel si quería conseguir su 11ª final en Wimbledon.

El canadiense pegaba duro con la derecha muy fuerte en cuanto tenía oportunidad. No le importaba cometer un error, pero quería quitarle toda iniciativa al suizo y casi podemos decir que así fue en un 60-40 para Raonic. En contrapartida Federer buscaba su oportunidad y llegó con 5-4 arriba en este 2º set. Hasta cuatro bolas de set llegó a disponer el suizo, pero todas ellas las salvó de manera perfecta el canadiense. De esta forma el parcial se encaminó de manera irremediable hacia el desempate. Allí, dominancia de los servicios hasta que una doble falta de Milos entregó en bandeja de plata el set a Roger, que empató el encuentro.

Como decíamos, esto se iba a decidir por simples detalles. Ninguno de los dos se podía distraer y darle oportunidad al otro. Roger se mostró mucho más concentrado en este 2º set, cometiendo tan sólo 1 error no forzado en todo el parcial. Raonic, por su parte, bajó un poco el porcentaje de primeros y cometió más errores después de un primer set casi perfecto. De hecho, jugó los peores puntos del partido en la muerte súbita.

Así fueron pasando los minutos y Milos empezaba a frustrarse cada vez más. Ya no lograba colocar sus saques de manera tan holgada como al comienzo mientras que su derecha no funcionaba como durante el primer set. Su lenguaje corporal comunicaba que no estaba al 100% dentro del partido y miraba continuamente a su box en busca de explicaciones. En un tipo tan calmado como él, resultaba llamativo verle así. Entonces Federer olía el disponer de bola break hasta que en el psicológico 7º juego conseguía romper el saque a Raonic y no fallaría para colocarse a un sólo set de la final. Luego de un inicio complicado el suizo miraba el match desde otra perspectiva.

Su entrenador Edberg asentía desde el box del suizo, mientras que sus actuales entrenadores, Severin Luthi e Ivan Ljubicic, tenían una cara mucho más relajada que al comienzo del encuentro. Roger continuó jugando con mucha cabeza, utilizando su experiencia a su favor y buscando el fallar lo menos posible. Como muestra, por segundo set consecutivo, el de Basilea cometía únicamente un error no forzado. Llevaba él las riendas del encuentro y eso se reflejaba con el marcador a su favor.

La fotografía del momento la daba el ex tenista estadounidense ” Se está apurando mucho” comentaba McEnroe sobre Raonic desde el puesto de narrador en la BBC cuando el canadiense enfrenta dos nuevas bolas de break en el 5º juego del cuarto set. Bolas que logró salvar gracias a su saque. Tuvo que hacer lo mismo con 4 iguales, ya que Roger dispuso de otra bola de ruptura pero encontró los saques al cuerpo del suizo a la perfección para despejar cualquier posibilidad de dejarle el partido en manos a su rival. La tensión aumentaba cuando Federer cometió 2 dobles faltas seguidas que le dejaban en serios problemas ante un Raonic que tocaba con las manos la posibilidad de irse a un quinto set. Los nervios se apoderaron de Federer, que le tembló la mano justo cuando tenía bola de break en contra y eso lo aprovechó Milos para llevar el encuentro al set definitivo .No es común que al suizo le pase eso.

Y como corolario del momento, Roger necesito un masaje en su pierna derecha antes de empezar el quinto set. La tensión podía cortarse con un cuchillo. Este partido se lo llevaría aquél que pudiera mantener la cabeza fría en los momentos importantes y el que supiera aprovechar la más mínima oportunidad que el cansancio y los nervios provocarían en la raqueta de su rival.

Y Federer no salió a pista con buena cara y con su primer juego al saque ya se veía que las cosas no iban del todo bien para él. Se veía a un Raonic renacido y con la moral por las nubes, mientras el suizo caminaba sobre el alambre. Se nos apretó a todos el corazón cuando con 2-1 en el marcador para el canadiense, Roger caía al suelo de forma rara y se llevaba la mano a la rodilla. Las tres horas de partido ya comenzaban a pesar en sus piernas y el break para Milos no tardaría en caer. Sería demasiado remar para un Federer que veía cómo Raonic cerraba el pase a la final con su saque y le cerraba la puerta casi cuando ya se veía dentro. Su físico le había jugado en contra.

Por eso esta la primera final de Grand Slam para un Milos Raonic que ya a lo largo de este 2016 ha ido demostrando que podía lograr grandes cosas pero sus problemas físicos se lo impedían en las rondas finales. Sobre la superficie que mejor se le da, tendrá muchas opciones de victoria el próximo domingo. Andy Murray.

UN ESCOCÉS CON HAMBRE DE TÍTULO.

Andy Murray, 2º cabeza de serie al título en Londres, derrotó a Tomas Berdych (10º) con parciales de 6/3, 6/3, 6/3 en una hora y 57 minutos de encuentro y se metió en la gran final de Wimbledon. El escocés mostró una marcha más de tenis ante el checo, estuvo más sólido, muy acertado y con menos errores que su rival y esto, sumado a su gran juego, le bastó para sellar el pase a la final de su torneo predilecto. Por su parte Berdych lo intentó, tuvo alguna que otra oportunidad, pero no aguantó la rigidez y consistencia del británico, que se inclina como el gran candidato al título.

El partido tenía en Andy Murray un claro favorito y así lo hizo saber. No mostró una pizca de debilidad ante el checo, quien no entendía qué pasaba. Berdych reventaba la pelota, la movía de lado a lado, cerraba jugadas en la red, conectaba saques directos y tiros ganadores, pero aun así estaba bastante incómodo sobre la central de Wimbledon. Se veía totalmente sobrepasado por uno hombre que está en estado de gracia.

Y el mal trago de Berdych fue por mérito de Murray, que disputó un partido exquisito. El escocés devolvió absolutamente todas las pelotas, fue un paredón impenetrable al otro lado del campo. Todo lo restaba, todo lo devolvía. Forzaba a una y otra pelota al checo, que tenía el partido donde menos quería: había largos intercambios, puntos disputados y tenía que pensar para ganar los tantos, algo que no le gusta en exceso. Berdych es de los que prefiere pegar, romper la pelota y que se acabe el asunto. Pero claro el británico no lo dejo.

Además tuvo enfrente a un jugador que está pasando por uno de los mejores momentos de su carrera. Murray está ágil, ligero, astuto y con confianza. Es todo lo que un gran campeón necesita para coronarse en un torneo como Wimbledon. A su magia, le ayudó la inconsistencia tenística y mental del checo. Berdych fue perdiendo confianza con el paso de los juegos, jamás pudo estar delante en el marcador y acumuló 30 errores no forzados contra 9 del británico.

Como plus con esta victoria, Murray se convierte en el británico con más finales (11) de Grand Slam en la historia del tenis. Además, con esta cifra iguala a jugadores como Stefan Edberg, John McEnroe y Mats Wilander en finales de torneos Major. Y, como si fuera poco, por primera vez desde 1998 habrá una final idéntica en Wimbledon que en Queen’s. En aquella ocasión, Edberg y Becker fueron los protagonistas. El primero reinó en Wimbledon, el otro en Queen’s. ¿Podrá Raonic vengarse de su derrota hace dos semanas? Y la frutilla de la torta fue su boleto al Masters.

El sueño de Raonic es difícil, pero no imposible. Murray está en el mejor momento tenístico de su carrera, tendrá el apoyo del público y en su banquillo un talismán: Iván Lendl. Wimbledon se ilusiona con un nuevo título británico. Tienen motivos para soñar. Además no estará el rey suizo, y tampoco el león serbio que dijo adiós en forma prematura. La Catedral ya sueña con la copa en casa.

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